La propia naturaleza creó las condiciones en la zona para el ocio, al disponer una barrera coralina que permite atenuar en las playas la fuerza de los vientos y evitar además las incómodas marejadas, con lo cual queda listo un escenario único para acoger a miles de vacacionistas cada año.
Cayo Santa María, de 13 kilómetros de largo y dos de ancho, cuenta con 11 kilómetros de excelentes playas y enlazado con tierra firme mediante un camino sobre el mar conocido como pedraplén.
Cayo Santa María fue declarado por la UNESCO "Reserva de la Biosfera", y en él encontramos variedades de animales donde destacan 10 especies que conforman la lista de grupos endémicos del país.
Asimismo, existen desde masivas colonias de flamencos, gaviotas, corúas, hasta lagartos, iguanas, moluscos y el pájaro arriero, en tanto los fondos marinos están poblados por algas y hay gran variedad de moluscos anfibios, reptiles, mamíferos y aves.
Dentro de las especies aladas se pueden observar también al tocororo, reconocido como ave nacional, pájaros carpinteros y gavilanes, así como venados y jutías de diversas variedades destacándose en exclusiva la jutía rata.
La diversidad de la fauna en este islote se complementa con una exuberante flora caribeña que incluye 248 especies, de las cuales 91 son medicinales, 72 maderables, 41 melíferas y 40 ornamentales.
El territorio está prácticamente cubierto por manglares que gozan de un verde intenso y existen diferentes especies de palmeras, árboles frutales y cocoteros.
Se ubican además en este entorno rico en especies endémicas vestigios de culturas precolombinas en cavernas cercanas a las playas, acompañados de hermosos paisajes subacuáticos.
En un entorno paradisíaco de playas de finísima arena blanca y cristalinas aguas verde azules, se halla el Meliá Las Dunas, el hotel más joven de Cayo Santa María.
Este hotel "Todo Incluido" se integra perfectamente al entorno natural de Cayo Santa María, el más grande de los tres islotes, comunicados con la ciudad de Caibarién por un terraplén.