El corazón de la antigua urbe esta en la llamada Plaza de Armas, cuya ubicación se vincula con la tradición del primer cabildo celebrado el 16 de noviembre bajo una frondosa ceiba, muy cerca del litoral, ceremonia que llegó hasta nuestros días.
Su sistema de fortalezas, con el emblemático Castillo de Los Tres Reyes del Morro, abarcó nueve grandes construcciones para constituir -a decir de los expertos- el conjunto más notable de su tipo en la América hispana.
Cerca de 140 de las edificaciones localizadas en el centro histórico de la capital cuentan con un origen que se remonta a los siglos XVI y XVII, otras 200 al XVIII y más de 460 al XIX, conformando así una mezcla plena de atractivos para los gustos más exigentes.
Numerosas plazas se localizan en la geografía de La Habana, con especial destaque para aquellas conocidas como de Armas, de la Catedral, la llamada Plaza Vieja y la de San Francisco de Asís, esta última aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre.
La primera de ellas está considerada el corazón de la antigua ciudad, pues a partir de la misma comenzó la expansión de la entonces villa de San Cristóbal de La Habana.
La centenaria ciudad conserva también rasgos distintivos como el famoso Paseo del Prado y la conocida Alameda de Paula, esta última construida en la segunda mitad del siglo XVIII, ambos sitios de obligado tránsito para los pobladores capitalinos de aquellos tiempos.
El desarrollo de la llamada antiguamente Habana Intramuros llevó a la realización de extensos proyectos constructivos, uno de los cuales terminó en el surgimiento de la Alameda de Paula, el paseo más antiguo de la capital de la isla.
Una vez derribadas las Murallas de La Habana hacia 1863, acción provocada por los aires de expansión que vivió la urbe en esos tiempos, el crecimiento extramuros cobró fuerza bajo la significativa influencia de las más diversas corrientes arquitectónicas.
En los espacios de la ciudad se dan la mano edificaciones que representan desde el renacentismo hasta el art decó, pasando por el mudéjar, barroco, neoclasicismo, eclecticismo, art nouveau y el barroco cubano.
La culminación de este último se muestra en el Palacio de los Capitanes Generales, con una fachada dominada por una decena de grandes columnas que forman soportes, y una calle frontal que conserva la estructura original de adoquines de madera.
Para aquellos que se aventuran por la maraña de calles y callejones de la parte vieja habanera, está presente una red de pequeños inmuebles que cuentan tras una fachada donde parece haberse detenido el tiempo con todas las comodidades que exige el turismo moderno.
Como característica general, los visitantes se sienten atraídos por las numerosas condiciones que facilitan el descanso, apoyadas por la tranquilidad de pequeños y cómodos salones, junto a patios interiores poblados de vegetación y con alguna que otra fuente de agua cristalina.
Junto a los rasgos comunes, cada uno de esos establecimientos encierra sus peculiaridades, dirigidas en específico a determinados segmentos de vacacionistas.
A manera de ejemplo, tenemos el caso del Tejadillo, que reúne tres casonas de los siglos XVIII, XIX y XX y como sello característico dispone de cocina propia en 17 de las habitaciones para aquellos que prefieren prepararse sus propios alimentos.
Los amantes del buen tabaco cubano tienen su sitio de preferencia en el Conde de Villanueva, otrora mansión de ese ilustre noble, mientras El Mesón de la Flota recuerda la posición que tuvo Cuba como llave del Golfo en la época de la colonia, con un ambiente marinero alegórico a esa etapa.
IMPORTANTE: LA PISCINA DEL HOTEL FUE COMPLETAMENTE RENOVADA Y EQUIPADA PARA BRINDAR UN MEJOR SERVICIO.
El hotel es perfecto para los visitantes que deseen intercalar las visitas a lugares de interés histórico-cultural y el disfrute de la vida nocturna de la ciudad.
Con solamente veinte siete cuartos este es indudablemente uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad y del favorito absoluto de recién casados y de otras ocasiones especiales.
NH Parque Central Torre, nueva sección, del prestigioso NH Parque Central, es un 5 estrellas de lujo, que abrirá sus puertas en las próximamente. Ambas secciones se complementan y están conectadas por un túnel.
El Paseo del Prado, popular calle de la zona vieja de la ciudad de La Habana, cuenta entre sus atractivos con el hotel Sevilla, considerado un clásico en la industria cubana del ocio.
Sus habitaciones gozan de la frescura y el deleite de la brisa marina, muchas de ellas, como la terraza mirador, poseen el privilegio de visualizar desde sus balcones los navíos que entran y salen de la bahía.
Sus balcones coloniales y patios interiores con vidrieras policromadas le harán viajar en el tiempo hasta la épocas pasadas. El Hotel Florida se encuentra en una mansión señorial del siglo XIX, donde la nobleza del pasado se une al espíritu más moderno de la hostelería.
IMPORTANTE: Para mejorar la calidad del servicio del Hotel O’Farril, este será cerrado para un programa de renovación en el periodo de Mayo 1ro al 31 de Agosto, 2008.
La inclusión de los siglos XVIII, XIX y XX en los elementos arquitectónicos y la decoración de cada uno de sus tres niveles respectivamente, producen un excepcional efecto de historia y modernidad en los visitantes, los cuales disfrutarán la experiencia única de vivir tres Siglos en un instante.
Un impresionante lucernario remata y consolida el encanto de este acogedor parador. Para los gustos más selectos, el Hotel Raquel dispone de un atractivo sin par. "Aroma del Raquel": Producido por Perfumería Habana 1791, con esencias naturales de jazmín suministradas por el renombrado productor francés Robertet S.A., su aroma acompaña a los huéspedes durante su estancia en el hotel.