La central provincia de Sancti Spíritus ostenta el privilegio de ser la única del archipiélago cubano sobre cuyo territorio se asientan dos de las primeras siete villas fundadas a comienzos del siglo XVI por el Adelantado español Diego Velázquez: la del Espíritu Santo y la de la Santísima Trinidad.
Asentada invariablemente en las márgenes de una arteria fluvial, la ciudad capital, Sancti Spíritus, preserva en su centro histórico edificaciones que denotan la diversidad de estilos que durante tres siglos enriquecieron notablemente su enrevesado entramado urbano y entre las cuales destacan la Iglesia Parroquial Mayor, el Teatro Principal y el propio puente sobre el río Yayabo.
Sin embargo, es Trinidad –con toda justeza considerada una ciudad-museo– la que posee uno de los conjuntos arquitectónicos coloniales más completos y mejor conservados del continente americano, un hecho reconocido por la UNESCO en diciembre de 1988, cuando la declaró Patrimonio de la Humanidad.
Esta es una ciudad que invita a recorrer sus calles empedradas y tranquilas y sus numerosas plazas; descubrir a cada paso historias conservadas con celo en media docena de museos, o en amplias y frescas mansiones de los siglos XVIII y XIX –en las cuales predominan las balaustradas, las barandas y rejas admirablemente trabajadas en metal y los techos de tejas criollas– , y donde se respira la misma atrayente atmósfera que siglos atrás llevó hasta allí a viajeros eminentes como el sabio alemán Alejandro de Humboldt.
Apenas una docena de kilómetros separan al centro histórico de Trinidad de las playas de la Península de Ancón, bañadas por las aguas del Mar Caribe y consideradas entre las mejores de la costa sur de la Isla. Sus fondos marinos, de escarpado relieve y notables concentraciones de coral negro, pueden explorarse en más de una veintena de puntos de inmersión, algunos de éstos cercanos a Cayo Blanco, un islote al cual se accede después de aproximadamente 45 minutos de navegación desde el puerto de Casilda.
Muy cerca también de esta ciudad colonial el macizo montañoso del Escambray invita a los más intrépidos a vivir jornadas de intensa actividad en el Parque Nacional Topes de Collantes, localizado a 800 metros de altura sobre el nivel del mar y donde el Salto del Caburní (Monumento Natural) destaca entre sus numerosos atractivos. Aunque ofrece asimismo la posibilidad de mejorar la calidad de vida en el ambiente ideal que brinda un centro de descanso y salud conocido como Kurhotel.
Hotel boutique que se encuentra al lado de la Iglesia Mayor de Sancti Spíritus. La casa era la residencia del renombrado doctor Rudesindo García Rijo, de quien toma el nombre el hotel.
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