Con más de cuatro siglos y medio de historia en sus calles, se alza la villa de Trinidad, hermosa ciudad museo que nos transporta a otro tiempo, un tiempo colonial durante el que acaudalados condes, ricos hacendados, artistas y científicos de la altura del alemán Alexander de Humboldt residieron en la villa.
Es Trinidad, sin lugar a dudas, una verdadera joya de Cuba, la ciudad de las calles adoquinadas, la ciudad detenida en el tiempo.
En 1988 Trinidad y el Valle de Los Ingenios fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Trinidad posee una tentadora infraestructura hotelera y extrahotelera a la altura de los mejores lugares del orbe, abundan los espacios abiertos y se respira el más puro aire caribeño junto con una agradable vida nocturna, conformando así un elegante rincón para el ocio.
La villa cuenta con una marina internacional en la que se ofrecen servicios de atraque, combustible, electricidad, televisión por cable, agua, seguridad y aduana.
Para los amantes del buceo, la villa cuenta con 30 puntos para el inmersionismo, destacándose el de Cayo Blanco de Casilda, con fondos poco profundos y en los que se pueden apreciar innumerables especies de peces tropicales, coral negro, tortugas, crustáceos, gorgonias, esponjas y abanicos de mar, quelonios y mariscos.
Se destacan las Playas de María Aguilar y Ancón, la primera en las proximidades de la villa y la segunda en la península del mismo nombre, a unos 12 Km de la ciudad.
El Gran Hotel Iberostar Trinidad, situado en la región central de la isla, se destaca por la integración arquitectónica al entorno, con 40 habitaciones distribuidas en sus dos plantas, de ellas cuatro junior suites.
Complejo Turístico Todo Incluido, a sólo 12 km de la Ciudad de Trinidad - la ciudad colonial mejor preservada de Cuba, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.